Madrid

El centro de atención a personas sin hogar CEDIA celebra sus 40 años

  • Titulo: Cáritas

Este miércoles, 20 de diciembre, el centro de atención a personas sin hogar CEDIA 24h compartirá una jornada de actividades con todas las personas atendidas en el mismo. De esta manera conmemorará los 40 años que lleva acompañando a personas sin hogar en la diócesis de Madrid.

Sagrado Corazón de Jesús programa un nuevo afterwork teológico: '¿Por qué confesarme si no tengo pecados?'

  • Titulo: Infomadrid

La parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (General Zabala, 10) organiza una nueva sesión de la tertulia debate denominada afterwork teológico. En esta ocasión, el tema será: ¿Por qué confesarme si no tengo pecados? 

Se trata de una actividad pensada para gente de mediana edad que se realizará este miércoles, 20 de diciembre, a partir de las 20:00 horas, en la terraza del Bar La Junta (Plaza del Sagrado Corazón de Jesús).

Los proyectos de Cañada Real celebran un encuentro de Navidad

  • Titulo: Cáritas

Este miércoles, 20 de diciembre, a las 14:30 horas, las familias atendidas en los proyectos de Cañada Real, el equipo de voluntarios y los trabajadores del centro se reunirán para preparar juntos la Navidad. La sede de la Vicaría IV (c/Arroyo del Olivar, 100) acogerá este encuentro en el que los participantes compartirán un tiempo de oración, y reflexionarán sobre la campaña de Navidad que está celebrando Cáritas Madrid.

Proyectos en Cañada Real

En la Cañada Real, Cáritas Madrid realiza un proyecto de trabajo comunitario que tiene como meta dignificar la vida de la población residente en el barrio. El proceso de trabajo está orientado a mejorar la calidad de vida de los residentes.

Trabajar con una perspectiva a largo plazo con los menores y jóvenes, con la finalidad de que tengan mayores oportunidades sociales de las que han tenido sus progenitores, a través del ocio y tiempo libre, refuerzo educativo, capacitación e inserción laboral. Formación de adultos con la finalidad de que los padres se impliquen en el proceso de formación de sus hijos, mejore la perspectiva de género, el nivel de autonomía y se incremente el vínculo entre ellos.

La manera de llevar a cabo esta tarea es a través del contacto permanente con las familias de la zona, a través del centro de formación en Cañada, en coordinación con la parroquia de Santo Domingo de la Calzada y en general con la administración pública y las entidades sociales que intervienen en la zona.

Las actividades que se están desarrollando son las siguientes: formación de adultos; actividades con menores en ocio y refuerzo educativo, y colonias urbanas; actividades con adolescentes y jóvenes en ocio y formación profesional; atención social con visitas a domicilio y gestiones con entidades sociales y el Ayuntamiento de Madrid.

La Iglesia de Madrid en el CIE de Aluche

  • Titulo: Rufino García - Capellán del CIE de Aluche

RufinoGarciaCIEEl tercer domingo de Adviento (día 17 de diciembre), domingo de la Alegría, las personas del Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche que participaron en la Eucaristía (22 más el director y una funcionaria de Policía) recibieron una visita que supuso un rayo de esperanza en medio de la inquietud y de la incertidumbre con la que viven allí dentro. En efecto, D. Carlos Osoro, nuestro cardenal arzobispo de Madrid, acompañado de José Luis Segovia, vicario de Pastoral Social e Innovación, y del que esto suscribe, se hizo presente en aquella dura realidad.

Las palabras del profeta Isaías, leídas por una de las personas internas, resonaron con especial fuerza e intensidad en aquel oscuro comedor en el que pusimos una sencilla mesita con lo mínimo necesario: «El Espíritu del Señor, Dios, está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, para curar a los corazones desgarrados, proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad; para proclamar una año de gracia del Señor» (Is. 61,1-2ª). Y el mensaje del cardenal en su homilía fue cercano y sencillo. Tenía delante personas de diferentes continentes cuyo mayor delito es el anhelar mejores condiciones de vida. Su cruel destino es la deportación o ser puestos en la calle generalmente con una orden de expulsión. Nada más empezar la homilía, el cardenal fue súbitamente interrumpido por un interno que le dio las gracias por ir a ese lugar de dolor evitable y que inició un fuerte aplauso emotivamente secundado por todo.

Dios es un buen Padre que nos quiere y nos acoge incondicionalmente, la confianza en Él alienta nuestra esperanza aun en las situaciones más difíciles y nos pregunta a cada uno, como le preguntaban los que se acercaban a Juan el Bautista: «¿Tú quién eres?». Y respondemos a esa pregunta –continuaba de pie entre los internos el arzobispo de Madrid­– con los hechos: a un Padre que nos ama de esa manera le respondemos con el amor que nos tenemos sus hijos, hermanos unos de otros. Y ese amor debe llevar a respetar la dignidad y los derechos inalienables de las personas en toda circunstancia porque son criaturas de Dios.

Los cantos y las peticiones espontáneas que se hicieron, eran un eco no sólo de la realidad de quienes están allí, sino de la realidad de otras personas sufrientes y de otras realidades más amplias. Los pobres sorprendente y solidariamente se preocupan con solicitud de quienes están peor que ellos. La atención con la que seguían todo cuanto allí se hacía y celebraba y el avemaría cantada al final con un gran sentimiento y emoción por una persona de Costa de Marfil, fueron otros tantos ingredientes de una celebración de la Eucaristía que estuvo en consonancia con la Buena Noticia de la que hablaba Dios a través del profeta Isaías. Los saludos de despedida, las bendiciones finales y la entrega de una estampa de la Virgen de la Almudena fueron el colofón de una celebración intensamente vivida.

Al final –y esta es una experiencia que me sucede a mí también cada jueves y cada domingo cuando me hago presente en el CIE y salgo de él–, comentábamos el sabor agridulce que esta experiencia provoca: la amargura por la situación en la que sobreviven estas personas que lo han dejado todo en busca de un futuro mejor, su absoluta incertidumbre por no saber qué futuro les espera, la pregunta radical que tanto repite el Papa de si no habrá otra forma más humana y más ética de hacer las cosas, la constatación de que muchas cosas tienen que cambiar en el tratamiento de los desplazamientos humanos y la esperanza que se recibe al experimentar el valor de la escucha y del acompañamiento.

«Los pobres nos evangelizan» podría resumir muy bien la experiencia que tuvimos en la celebración de la Eucaristía del tercer domingo de Adviento en el CIE de Aluche.

Doy muchas gracias a Dios por mostrarles el rostro samaritano de la Iglesia de Madrid a estas personas que participaron en la Eucaristía a través de la presencia cálida, entrañable y cercana de su arzobispo y, como les dijo, padre de todos, Carlos Osoro. En todo caso, sin duda, fue para los ingresados una Buena Noticia de Adviento y de Esperanza.