Preguntado por la carta que el Papa Francisco envió este Domingo de Resurrección a los movimientos populares, el obispo auxiliar de Madrid monseñor José Cobo explica que es «un aliento para mirar al horizonte, para preparar la salida a esta situación de crisis» bajo los parámetros de «la lucha por el bien común y el desarrollo humano integral».
En una entrevista en Vatican News, señala que esta lucha se concreta en tres tes, tierra, techo y trabajo, y agradece al Santo Padre que «nos lance a vivir este momento como una oportunidad» para lograr una salida humana, y no solo económica, que ponga «a las personas en el centro y su dignidad como horizonte».
Lucha por el trabajo digno
En el texto, detalla el prelado, el Papa propone una hoja de ruta en la que «los más vulnerables» son la base sobre la que comenzar a construir: «Si de nuevo son descartados, perderemos la posibilidad de poner la dignidad humana en el centro de nuestra salida de una crisis mundial. Por eso fija la mirada en los trabajadores, y en los más pobres especialmente. Ellos han sido excluidos de los beneficios del sistema en el que vivimos, pero ahora cargan con todos los inconvenientes».
En este sentido, el obipo auxiliar agradece que el Sucesor de Pedro «nos dé pistas para abordar en responsabilidad evangélica este periodo y que haya fijado esta primera piedra en la lucha por el trabajo digno y por el propiciar un pacto donde el salario universal se dignifique».
En la Iglesia española, esta misiva del Pontífice ofrece, en opinión del también miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana, un momento de reflexión para hacer una «revisión de las acciones» en la que habrá que tener en cuenta la acogida, «leyendo la realidad desde los ojos de la fe», pero también la importancia de «atender los problemas reales de las personas». Asimismo, habrá que preguntarse «cómo podemos curar, cuidar y vivir la solidaridad desde la liturgia, desde la catequesis, desde la forma de organizarnos, predicar o lanzar campañas de sensibilización».
Por último, monseñor José Cobo pone de relieve que en la carta aparece «una magnífica oportunidad para plantearnos el puesto que tiene el trabajo en la vida de fe, en cada catequesis o acción de la Iglesia, y analizar si ayudamos a leerlo desde la doctrina social de la iglesia». Se trata de ver cómo la Iglesia acompaña a los trabajadores en general y no solo a los excluidos o parados.