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Madrid

El cardenal Osoro imparte el sacramento de la Confirmación a alumnos del Instituto Veritas de Pozuelo

El cardenal Osoro imparte el sacramento de la Confirmación a alumnos del Instituto Veritas de Pozuelo

ereo Madrid 19 Noviembre 2018
  • Titulo: Infomadrid
  • Firma: El cardenal Osoro imparte el sacramento de la Confirmación a alumnos del Instituto Veritas de Pozuelo
  • Fin Agenda: 26-11-2018

El martes 26 de noviembre, un grupo de unos 20 alumnos del colegio Instituto Veritas, de la Institución Teresiana, en Pozuelo de Alarcón, recibirán el sacramento de la Confirmación. La Misa, que dará comienzo a las 19:00 horas, se celebrará en la parroquia Anunciación de Nuestra Señora (c/Cierzo, s/n – Prado de Somosaguas), de Pozuelo de Alarcón.

Presidida por el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, concelebrarán el párroco, Félix Sánchez-Caro Moreno, el vicario parroquial, José María Asenjo Sanz, y José María Saez Ortega, capellán del colegio.

Antes de la celebración, el prelado mantendrá un encuentro con los confirmandos.

La Comunidad Cenáculo ofrece testimonios de esperanza en Nuestra Señora de Covadonga

La Comunidad Cenáculo ofrece testimonios de esperanza en Nuestra Señora de Covadonga

ereo Madrid 19 Noviembre 2018
  • Titulo: Infomadrid
  • Firma: La Comunidad Cenáculo ofrece testimonios de esperanza en Nuestra Señora de Covadonga
  • Fin Agenda: 21-11-2018

El miércoles 21 de noviembre, la Comunidad Cenáculo ofrecerá testimonios de esperanza en la parroquia Nuestra Señora de Covadonga (c/Francisco Silvela, 2). El programa empezará a las 18:00 horas con el rezo del Rosario y adoración, para continuar con la Eucaristía a las 19:00 horas. A partir de las 19:45 horas, se podrá escuchar a jóvenes que siguen su camino de sanación y conversión en la Comunidad Cenáculo.

La Comunidad Cenáculo es una respuesta de la ternura de Dios al grito de desesperación de muchos jóvenes tristes, desilusionados, adictos a las drogas o con otras dependencias. Es un lugar donde encontrar la alegría, vivir el amor de Dios y descubrir el verdadero sentido de la vida.

Todos los miércoles, de 18:00 a 19:00 horas, se reza en esta parroquia por la Comunidad Cenáculo.

Rufino García en el 'Informativo Diocesano' de TRECE: «Dios no hace oídos sordos al grito de los pobres»

ereo Madrid 17 Noviembre 2018
  • Titulo: Infomadrid / Carlos González

Este domingo, 18 de noviembre, la Iglesia celebra la II Jornada Mundial de los Pobres: un encuentro, en la voz del Papa Francisco, «para escuchar el grito de los que más sufren». En Madrid se ha organizado la 9ª Jornada Social Diocesana.

Rufino García, el delegado episcopal de Migraciones de la archidiócesis de Madrid, ha estado en el Informativo Diocesano de TRECE, conducido por Irene Pozo, para enumerar las principales claves de un día tan importante para la Iglesia. Jornada, por cierto, que se sitúa en el contexto de otras doce ciudades del mundo que han sido elegidas para celebrar este día de una manera especial.

«Detrás de las cifras hay personas»

Interpelado por esta realidad tan presente en el mundo, ha destacado la importancia del lema escogido –Este pobre gritó y el Señor lo escuchó (Sal 34,7)–, ya que, principalmente, «nos ayuda» a reflexionar. «Este pobre, no cualquier pobre, una persona concreta, gritó», y «Dios responde a esa llamada, no hace oídos sordos a ese grito de los pobres». Y, en tercer lugar, «no permanece indiferente ante esa realidad».

Nombres con rostro, con un presente y un futuro que necesitan de nuestro compromiso. «A veces hablamos de cifras», destacó Rufino, « y olvidamos que detrás de las cifras hay personas». Cuando uno entra en contacto con las personas, «mira su realidad y se hace cargo de ella»; y es, entonces, «cuando nos damos cuenta de que las personas no somos números». Y así «nos damos cuenta de que tenemos las mismas fragilidades y carencias, con la gran diferencia de que nosotros sí tenemos lo necesario para vivir dignamente, y ellos no». Pero son personas, destacó García, «con unas grandes capacidades que la sociedad les ha impedido desarrollar».

«Aprendo más de lo que enseño»

Una jornada «de todos los días» con la finalidad de «llamarnos la atención de que nos encontramos ante una realidad permanente: los pobres están aquí». Y por eso, el capellán del CIE de Aluche reconoció que su enseñanza es menor a su gratitud: «Yo, diariamente, aprendo más de lo que enseño», porque «cuando una persona está en actitud de escucha, sin discursos, y nos ponemos en la realidad de la otra persona, solo se puede dar gracias». Y «yo solo puedo dar gracias por el ejemplo de fortaleza, de coraje y de fe que me dan»

«Los pobres nos evangelizan», repitió el delegado, con su mirada puesta en los preferidos del Padre. Y con el corazón centrado en la Madre del Señor, le pidió a la Virgen de la Almudena «que nos ayude a ser buenos hijos del buen Padre Dios y de la buena Madre María», porque «lo que los padres quieren es que sus hijos se lleven bien y se porten como hermanos y hermanas». Eso, aplicado a la realidad del mundo en el que vivimos, concluyó, «se le pido a María» para que «interceda y nos ayude a ser buenos hijos y hermanos que no permanezcamos ajenos e impasibles antes el dolor de los demás».

Monseñor Cobo anima a los catequistas a acoger a María para transformarse en discípulos

ereo Madrid 16 Noviembre 2018
  • Titulo: Infomadrid / Carlos González

El pasado jueves, 15 de noviembre, el salón de actos del Arzobispado de Madrid acogió la primera sesión del tercer curso de catequética. Con el tema María y la mujer en la fe y la vida de la Iglesia, constará de 18 sesiones impartidas por diez mujeres y nueve hombres entre sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos expertos en cada uno de los temas tratados.

Monseñor José Cobo, obispo auxiliar de Madrid, impartió la sesión inaugural con la ponencia Con María, discípulos misioneros de Jesucristo. «No os voy a dar respuestas para nada, sino muchas preguntas; para que, al menos, nos vayamos con la inquietud de emprender un camino –el del discipulado–, pero preguntando continuamente a alguien que lo ha recorrido antes, a María». Con estas palabras, mostró las credenciales de un encuentro cargado de detalles dedicados a la Madre de Dios.

El prelado desarrolló su presentación en torno a «tres perchas» sobre las que «colgaremos los rasgos del catequista, del discípulo, del agente de pastoral», de aquel que «está empeñado en seguir a Jesús» porque ha recibido una llamada para ello: «Hágase en mí», «Haced lo que os diga» y una tercera que «no tiene palabras, solo silencio», porque «María no solo invita con la palabra, sino que es la mujer del silencio».

«María es la mujer de la esperanza»

En cuanto a la primera, «cuando María tiene que responder y decir “Hágase en mí”», lo hace «a través de un montón de esperas». La vida, reconoció, «se caracteriza por esperas o por esperanzas» y «la espera son lugares donde intentamos acomodar el futuro a mis necesidades». Los discípulos, como María, «están llenos de esperas». Sin embargo, eso no es la esperanza… «La esperanza tiene un ámbito más grande: se conjuga siempre con lo pobre, lo vulnerable, lo paciente; porque la esperanza nunca está cerrada, siempre está abierta y siempre se confía a otro». Mientras que «la espera se confía en mí mismo».

De lo que se trata, por tanto, incidió monseñor Cobo a los catequistas presentes, «es de insertar lo que yo espero delante de lo que Dios espera, para decirle todos los días al Señor: "Yo espero esto, ¿pero Tú, Señor, qué esperas?"». Y siempre con María –«la mujer de la esperanza»– en el centro, quien «sintoniza con la promesa de Dios y renuncia a sus esperas –casarse, estar en un pueblo, tener una casa, nietos, etc.– porque se ha apoyado en la esperanza».

«Estamos aquí porque Dios nos ha llamado»

Después de animar a los presentes a «echar raíces, con María, en la pequeñez del día a día», y a ser como Ella, «a quien le duele el dolor de la humanidad y de los pobres», monseñor Cobo destacó la importancia de la segunda percha: «Haced lo que os diga». Todo empieza en el relato de la Anunciación, «porque lo de ser discípulo no es que yo me apunte, sino que el Señor me llama». Una clave que resume el recuperar la experiencia de la vocación, porque «si estamos aquí no es porque lo hemos elegido nosotros», sino «porque Dios nos ha llamado». Y esa experiencia, que es también la de María, fue la de los primeros discípulos.

«Necesitamos una llamada», destacó, «que es el principio de un camino», y en ese camino «Dios va haciendo todo un proceso con nosotros, como hace con María». Por tanto, el proceso de un discípulo «tiene sus fases» y, en el transcurso del sendero, «hay que dejarse hacer por Dios».

Y en un instante de silencio, el prelado dejó caer la clave principal del acompañante: «El catequista, como María, tiene que poner nombre a Dios». María, destacó, «es la que nombra a Dios: Jesús, el que salva». Y esa «es la función del discípulo: enseñar, como María, a Dios a hablar, enseñar a decir el nombre de Dios».

«El paso del discípulo es en la sombra»

Asimismo, se refirió a la tercera parte que «no tiene palabras». El discípulo, destacó, «es el hombre o la mujer que, a veces, no tiene palabras». Y «lo que vemos en el silencio de Dios es la sombra». María, dijo, «aprendió a caminar en sombras». Y «el paso del discípulo es en sombra, bajo la sombra». Un camino, destacó, «que a veces supone no comprender, aceptar que una espada de dolor te traspase el alma, afrontar las contradicciones que hay en el corazón, ponerse delante de una Cruz y decir: ¿esto es lo que Dios me había prometido?».

Sin embargo, en el corazón de estas grandes preguntas, «se cuaja el seguimiento», aseveró. María «nos invita a que Cristo crezca en nosotros, y emprender un camino de oscuridad», donde «todas las cosas no están escritas, donde no entendemos todo, donde lo que diga mi grupo a veces no es lo mejor, donde lo que yo pienso no es lo único… Y solo el Hijo es el que marca el camino, y no nosotros».

María: la primera que despierta el discipulado

María, «junto a la Cruz, nos quiere dejar una lección: ahí queda la fe, y nada más». Ella «llega hasta el final, y cómo llega… obedeciendo y llorando». Jesús «deja este mundo delante de María. Y Ella pierde todo, hasta el hijo… María ha perdido el que le llame madre, ha ido siguiendo a Jesús como el discípulo, ha ido perdiendo cercanía carnal y ahora pierde carnalmente al hijo, se le muere el hijo…». Ante esto, «solo le queda la fe pura, y el abandono total en la voluntad del Padre».

Finalmente, ante un público emocionado, el obispo auxiliar contó cómo María, al pie de la Cruz, «podría estar pensando en su desgracia» y, sin embargo, «Jesús le dice: “Ahí tienes a tu hijo"», y en ese momento María recibe su misión: tú eres madre de este, eres discípulo de estos y todo aquel que quiera seguirme tiene que estar al lado de la Cruz y con mi hermano al lado». María es, por tanto, «la primera que despierta el discipulado con el otro», manifestó. Así animo a los catequistas de Madrid a hacer como Juan, que la llevó a su casa: «Aquel que lleva a María a casa», insistió, «acoge al discípulo»; y «aquel que acoge al discípulo, se transforma en discípulo». Por tanto, «haced lo que Él os diga», concluyó.

  1. El cardenal Osoro preside una Misa de desagravio en Nuestra Señora de Madrid el día 30
  2. El cardenal Osoro visita el noviciado de las religiosas de María Inmaculada en Buitrago de Lozoya
  3. El cardenal Osoro participa en Comillas en una jornada sobre libertad y enseñanza religiosa
  4. El cardenal Osoro acompaña al obispo de Terrasa en la presentación de su libro sobre Cursillos de Cristiandad

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