Una mirada al futuro, desde el pasado ha sido el lema con el que, los días 24 y 25 de noviembre, se ha celebrado en la residencia de las Operarias Diocesanas la XXVI Asamblea General Ordinaria del Foro de Laicos. Un encuentro que ha contado con la presencia de representantes de 28 realidades eclesiales, acompañados por monseñor Javier Salinas Viñals, obispo presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar de la CEE; el sacerdote Luis Manuel Romero, director del Secretariado de la CEAS; y monseñor Antonio Cartagena Ruiz, anterior director del Secretariado.
El encuentro comenzó el sábado 24 con el saludo de la presidenta, Dolores García Pi, quien hizo una mención especial al vicepresidente, Guillermo Aparicio, que se encuentra delicado de salud. También monseñor Salinas dirigió unas palabras de saludo, en las que manifestó que «lo más importante es el contacto con las personas. Las aportaciones de cada uno pueden iluminar a los demás. Lo importante es poner en común nuestras ideas». A continuación se proyectó un vídeo realizado por María Padín sobre los 25 años del Foro, con un balance retrospectivo de las actividades del mismo, y una intervención del ex presidente Pedro León y Francia.
Los 25 años del Foro de Laicos fueron abordados en una mesa redonda en la que participó la presidenta actual acompañada por Juan José Rodríguez y Camino Cañón Loyos, ex presidentes, y Antonio Cartagena. Fue moderada por Paloma González Blanc, secretaria de la Comisión Permanente.
Juan José Rodríguez recordó su paso por la presidencia del Foro, expresando que «ha sido mi mejor experiencia de servicio a la Iglesia, porque me enseñó a ver la diversidad, la pluralidad y la riqueza de la Iglesia. La diversidad no es un límite, es una riqueza. El Foro de Laicos, como todo en la vida, tiene sus luces y sus sombras, pero es algo que no se puede dejar de potenciar». Recordó que «en la asamblea fundacional fueron 35 movimientos y asociaciones». «En aquellos años, dijo, se hizo un avance grande en el diálogo» y se avanzó «en la comunión». Concluyó asegurando que «el Foro puede aportar mucho si las asociaciones que lo integran se lo toman en serio».
Camino Cañón relató su itinerario, indicando que «decidí conocer de primera mano a todos los grupos...» «Muchas veces me preguntaba si bastaba solo la comunión. Cuando escuché la expresión ‘cultura del encuentro’, percibí que era lo que veníamos haciendo en el Foro». En su época como presidenta, evocó, «dimos un paso a más y nos propusimos hacer una serie de comunicados, que fueron publicados y que tuvieron un eco en la opinión pública, y creo entre nosotros se creó un clima de confianza. Quiero hacer aquí un reconocimiento a José Alberto por su trabajo en esa materia». También «ingresamos en el Foro Europeo de Laicos», algo «que ha sido una gran riqueza». Apuntó que en este momento cultural, «el Foro puede servir y activarse en el reconocimiento y propuesta de una espiritualidad laical con dimensiones de gran calado. Podemos reconocer que tenemos cosas muy comunes, con acentos y colores del carisma propio». Concluyó asegurando que «en el Foro hay un arsenal de personas preparados en todos los campos».
Monseñor Antonio Cartagena Ruiz evocó que al inicio se pensó que el Foro estuviese integrado solo por los presidentes, pero no fue posible. «El Foro ha sido un lugar en donde la comunión se ha llevado a efecto», dijo, aunque considera que «está llamado a más todavía. Nuestra gente en la Iglesia tiene que estar más formada». Concluyó invitando a «continuar en la comunión y en el testimonio. El mundo os necesita, y la Iglesia también».
La actual presidenta, por su parte, destacó el gran valor de la comunión y de la diversidad. «Estamos creciendo», dijo. «Acercarnos a las nuevas generaciones también ha sido algo muy positivo». Manifestó que«el Foro es un espacio que podría privilegiar encuentros entre mayores y jóvenes». Y aseguró que «estamos llamados a colaborar con la realización del próximo Congreso de Apostolado Seglar», porque «también nosotros tenemos que caminar en la línea de la sinodalidad».
Luis Manuel Romero insistió en la necesidad de que los Foros diocesanos de Laicos se coordinen con el Foro de Laicos de España. Y monseñor Salinas concluyó expresando que «la comunión eclesial es un don que hay que cultivar», sin «olvidar lo que es el espíritu diocesano» ni «el de la misión universal».
La jornada contó además con la puesta en común de las aportaciones que movimientos y asociaciones habían enviado, respondiendo a las preguntas:
- a) ¿Ha servido el Foro de Laicos en estos 25 años para cumplir los objetivos señalados en el CLIM? Según vuestra opinión y experiencia, indica dos «logros» de este tiempo.
- b) ¿De qué forma la asociación/movimiento al que pertenezco lo ha hecho posible?
- c) ¿Qué crees que puede aportar el Foro de Laicos al apostolado seglar en el futuro? Según vuestra opinión y experiencia, indica dos «metas» a alcanzar y cómo estáis dispuestos a contribuir a ello.
Concluyó con una Misa de acción de gracias por las bodas de plata del Foro de Laicos. Presidida por monseñor Salinas, en su homilía dijo que «la Eucaristía, que ahora celebramos, es un motivo de acción de gracias para presentar al Señor lo que somos. Es un momento importante. Hemos andado un camino. Pero ese camino no lo hacemos solos. Lo hace el Señor con nosotros. Es Él quien nos acompaña y nos alienta. Sembramos. A veces no vemos los resultados, pero el Señor da respuestas mucho más allá de lo que nosotros podemos imaginar. A veces, queridos hermanos, olvidamos la magnanimidad de Dios. Debemos confiar. Hay que confiar y no tener miedo».
Recordó que la fiesta de Cristo Rey fue propuesta por Pío XI, «el Papa de la Acción Católica, el Papa de los laicos». «El Papa propone esta fiesta en medio de una situación mundial muy difícil -el comunismo y el racismo estaban creciendo-, y el Pontífice percibe que quieren suplantar a aquel que es el Rey del Universo por medio de ideologías falsas y engañosas. En medio de esa situación, instituye esta fiesta. Propone a Cristo como Rey del Universo».
«Hemos tenido que aprender mucho para llegar hasta aquí. Y en este domingo se nos recuerda que el Rey es Cristo, y doblar nuestra rodilla es servir a los demás. Eso es libertad. La libertad con la que se aprende a valorar el esfuerzo de los hombres por ayudar a este mundo».
«En un día como éste, el apostolado de los laicos cobra una gran fuerza, pues el Señor nos destina a ser sus discípulos. Y en este camino, Él siempre nos acompaña. Tendremos dificultades, pero sabemos que no estamos solos. Cada uno de vosotros intenta vivir un determinado apostolado. Crezcamos».
La jornada concluyó con un vino español en el que participaron los miembros de las diferentes Comisiones Permanentes del Foro a lo largo de estos 25 años.
Durante la jornada del domingo se abordaron asuntos prácticos de la Asamblea, y se presentó el informe de gestión y el económico. También se procedió a la elección de los nuevos miembros de la Comisión Permanente.